Exportar o Caducar

Exportar o Caducar

Las últimas semanas sólo escucho el mismo argumento: hay que exportar. En todos los ambientes donde muevo bodegas, catas, tiendas, chateos con amigos, todos están de acuerdo en lo mismo, el vino no se vende en España, estamos copados de marcas y no cabe un alfiler más, las barras de los bares se llenas por las mañana de comerciales de bodegas poniendo los codos para hacerse hueco entre sus competidores.

Aparte la hostelería ha cortado el grifo hace meses y los bodegueros se desesperan porque ven sus almacenes con pales y se les cae el alma a los pies cuando los ven. Pero llevan tiempo siendo conscientes y han actuado en los últimos meses, los resultados lo demuestran ya que las exportaciones españolas de vino crecieron un 30,2% en enero, hasta 188,9 millones de litros, alcanzando un valor de 172,1 millones de euros (+29,4%). Este aumento es debido sobre todo a los vinos a granel sin denominación de origen (D.O) que han llegado a dejar 44,4 millones de euros, con una subida del precio medio del 26,6%, hasta 39 céntimos por litro. Poco a poco van creciendo los vinos con D.O que aumentaron un 3% en volumen y un 9,3% en valor, hasta 62,7 millones de euros, con aumento del precio medio del 6,1%, hasta 3,09 euros por litro. Poquito a poquito pero vamos andando. Nuestros destinos estrella son Japón, China y Estados Unidos. Nos compran y repiten. También estamos siendo novios últimamente de Canadá y Suiza.

Hace unas semanas visité la feria europea más importante: Prowein celebrada en Dusseldorf, Alemania, los días 4 y 6 de marzo y me quedé con una sensación positiva. Eran más de siete pabellones y todos desprendían alegría, quiero decir que estaban llenos y todos los países productores de vino estaban presentes, incluido Israel, que promocionaban sus vinos Khoser de la zona de Judea principalmente con entusiasmo. Había movimiento e interés, punto. Eso es suficiente. Era relajante ver que se lucha por este mundo desde otros países y que hay mercado para vender nuestros vinos. Allí estaban representadas varias bodegas españolas, aprovechando la ocasión, las que tienen visión de futuro, el resto estaban en la feria Gourmet de Madrid, viendo como los visitantes acudían a sus stands para que les dieran un vasito de vino gratis.

Alemania está deseosa de probar vinos diferentes y están muy bien vistos los productos españoles, les gusta nuestra cultura y nos les duele el bolsillo. Tuve la oportunidad de tomar unas tapas en dos restaurantes españoles en Frankfurt y ambos estaban repletos, comiendo croquetas y bebiendo Ribera del Duero. Eso si están los más comerciales y eso tiene que cambiar, hay que dejar paso a otras casas.

Cambio en el planeta
Europa tiene que asumir que no tiene la sartén por el mango ya. El mapa del vino ha cambiado en los últimos años, los nuevos hábitos de consumo y una modificación en la producción dan la vuelta a la bola del mundo. La actividad se ha fortalecido con el consumo de Estados Unidos y China al contrario que la UE, donde el consumo se ha reducido en casi un millón de hectolitros en 2011. Son datos positivos en cuanto a consumo de vino se refiere, ya que en 2011 ascendió a 241,9 Mhl (Millones de Hectolitros), lo que representa un aumento del 1,7 hectolitros en comparación con 2010 (0,7%). Así que ante la crisis nada de lloros, porque hay solución, solo es cuestión de buscar un buen distribuidor que exporte tus vinos, porque el vino gusta fuera de España.

Ayer hablaba con un somellier cubano formado en Inglaterra, sobre su país y su consumo de vino, me sorprendió oír que se mueve más del que yo pensaba, y es que el turismo mueve mucho dinero. También hay que enfocar las exportaciones a aquellos destinos paradisiacos donde alemanes e ingleses van a relajarse, tal es el caso de Cabo Verde, Hawái, Casablanca, Islas Mauricio o República Dominicana.

Mercado hay, lo que faltan son recursos, buen marketing y sobre todo ganas.